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El capítulo 3 de Management 2030 puso el foco en la inteligencia artificial, pero también en la relevancia de no perder “lo humano”

Carlos Pérez, Cecilia Danesi, Diego Rivas, José Del Rio, Edgardo Vázquez, Gastón Gorali y Roger Zaldívar

Con un formato que ya cautivó a todos con la incorporación de clones digitales y recursos tecnológicos disruptivos a la dinámica periodística del evento, el capítulo 3 de Management 2030, el ciclo organizado por LA NACION y Accenture, puso el foco decididamente en la aplicación de la IA hoy en distintas industrias.

En el stream que funciona como previa, Ramiro Fornataro y Virginia Santeusanio hablaron primero con el clon digital de José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION, quien afirmó que ya no se trata de “qué se podrá hacer con la IA sino de qué se está haciendo”. Junto a ellos estuvo sentado uno de los invitados, Gastón Gorali, CEO y cofundador de Mundoloco CGI junto a Juan José Campanella, y creadores de grandes éxitos como la película Metegol y de la Mafalda por venir. El emprendedor también es el autor del libro infantil Sindicato de Hermanos Menores.

“Nosotros tenemos una fórmula: 70% cordura, 30% locura. Esto significa que necesitás poder llegar de A a B de una forma muy planificada, pero la pregunta es quién está dispuesto a atravesar mil ‘no’ y un desierto largo. Y la locura es fundamental porque hay mil razones para no hacer las cosas”, dijo, para luego concluir que “la IA no reemplaza las ideas originales, porque eso sí es muy humano”.

Por último, Gorali contó que en Mundoloco CGI la tecnología siempre estuvo al servicio de la historia, no al revés. Explicó que ese enfoque les permitió competir globalmente desde la Argentina, produciendo películas de nivel internacional con presupuestos mínimos. “Nos permite hacer una película como Metegol con lo que en Hollywood gastan en catering”, afirmó, y recordó una frase de Campanella para describir el desafío de emprender desde el sur: “Ginger Rogers decía: ‘Yo tengo que bailar como Fred Astaire, pero con tacos y para atrás’”.

En su vida cotidiana, Gorali dijo que la chispa creativa sigue siendo humana, pero que la tecnología es decisiva para transformar una idea en una obra terminada. Señaló que entre la inspiración y la ejecución hay “un desierto enorme” que solo se cruza con herramientas que ordenan, aceleran y vuelven posible lo que antes era inabordable. También admitió que lo que extraña de la era pre‑IA es el aburrimiento: “Ese momento de mirar por la ventana y decir ‘¿qué hago ahora?’… y a la media hora ya estabas creando personajes, fantasía e historias”.

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